El puente perfecto entre el dibujo y la pintura
Los lápices acuarelables son una de las herramientas más versátiles y agradecidas para quien quiere acercarse al color sin renunciar al control del lápiz. Se usan exactamente como lápices de colores normales, pero al pasar por encima un pincel húmedo, el trazo se disuelve y se convierte en acuarela. Esa doble naturaleza los hace ideales para iniciarse, para el cuaderno de viaje y para la técnica mixta. Aquí te explicamos cómo son y cómo sacarles el máximo.
Qué son exactamente (y que no)
Son lápices cuya mina contiene pigmento aglutinado con una base soluble en agua. En seco se comportan como un lápiz de color; en cuanto añades agua, el pigmento se libera y fluye como una acuarela. Importante para no llevarte un chasco: no dan una acuarela “pura” e impecable. Suelen dejar algo de trazo visible y un acabado propio. No son un sustituto exacto de la acuarela en pastilla, sino una técnica con personalidad propia.
Para quién son ideales
- Principiantes en color: das el color con el control de un lápiz y luego lo “abres” con agua, sin el vértigo de manejar un pincel cargado desde el primer momento.
- Urban sketching y cuadernos: portátiles y limpios, perfectos para apuntes de viaje.
- Técnica mixta: detalle a lápiz sobre lavados de acuarela, o líneas de color que se funden parcialmente.
- Botánica e ilustración: permiten precisión y, a la vez, suavidad.
Tres técnicas para dominarlos
1. Seco y luego agua (la más común)
Coloreas en seco como con cualquier lápiz y después disuelves con un pincel húmedo. Empieza con poca agua: siempre puedes añadir más, pero quitar es difícil. Construye el color por capas, dejando secar entre ellas.
2. Punta húmeda
Mojas la punta del lápiz antes de dibujar: el trazo sale mucho más intenso y saturado, como un crayón de color potente. Útil para acentos y líneas vibrantes.
3. Sobre papel mojado
Dibujas directamente sobre papel previamente humedecido: el color se expande y se difumina solo, creando efectos suaves y orgánicos. Requiere algo de práctica para controlar la difusión.
El papel: el detalle que más falla
Usa papel de acuarela (300 g). En papel normal o de dibujo fino, el agua lo ondula y el color no se difumina bien, lo que arruina la experiencia. Este es el error más común: probar acuarelables en un cuaderno cualquiera y concluir que “no funcionan”, cuando el problema es el soporte.
Calidad: por que la gama importa
Como en casi todo, hay una diferencia notable entre la gama escolar y la artística. Los acuarelables escolares suelen ser duros, de color pobre y se disuelven con grumos. Los de calidad artistica (Faber-Castell Albrecht Durer, Derwent, Bruynzeel) se disuelven de forma limpia y uniforme y tienen mucha más carga de pigmento. Si te has frustrado con unos acuarelables, antes de rendirte prueba una gama mejor: la diferencia es enorme.
Consejos de especialista
- Trabaja de claro a oscuro, como en acuarela: es más fácil oscurecer que aclarar.
- No satures el papel de agua: un pincel demasiado cargado arrastra el color y ensucia.
- Combina seco y húmedo en la misma obra: lavados suaves de fondo con agua y detalles nítidos en seco encima, una vez todo se ha secado.
- Ten a mano un pincel de deposito (water brush): es comodisimo para usar acuarelables fuera de casa.
Una herramienta para crecer
Los lápices acuarelables son una puerta de entrada estupenda al mundo de la acuarela y un recurso permanente para la técnica mixta, incluso para artistas avanzados. No los veas como un “juguete de iniciación”: bien usados, en buen papel y con buena gama, dan resultados sorprendentes.
Descubre opciones de iniciación y de nivel artista en nuestra colección de lápices acuarelables, y acompáñalos siempre de un papel de acuarela para que luzcan.

Preguntas Frecuentes sobre Lápices Acuarelables
Coloreas en seco como con lápices normales y luego pasas un pincel húmedo para disolver el trazo y crear efecto acuarela. También puedes mojar la punta para un color más intenso o dibujar sobre papel ya mojado para difuminados suaves
No exactamente: dan más control pero suelen dejar algo de trazo y un acabado propio. Son una técnica con personalidad, ideal para iniciación y tecnica mixta, no un calco de la acuarela en pastilla.
Si: papel de acuarela de 300 g. o más. En papel normal o fino se ondula y el color no se difumina bien, que es la causa más habitual de frustración con esta técnica.
Casi seguro son de gama escolar. Los de calidad artistica (Albrecht Durer, Derwent, Bruynzeel) se disuelven limpios y tienen mucha más carga de pigmento; merece la pena el salto.





























